Dicen que un ganador se hace, no nace, pero el Audi R8 lleva desde el primer día el espíritu de un triunfador escrito en sus genes.
Ha heredado la experiencia de Audi en el deporte del motor y las 5 victorias logradas por su homólogo en la prueba de Le Mans. Su pasión y aplomo tienen algo de hipnótico y la exclusividad que lo viste no admite comparaciones.
Bienvenido al nacimiento de una nueva generación gestada en la alta competición.