Desde el principio, la participación en competiciones deportivas fue uno de los factores que dió popularidad a las marcas que más tarde se unieron bajo el símbolo de los cuatro aros. La victoria de Horch en la Copa Herkomer de 1906, la serie de triunfos conseguidos por Audi en el Rally Austrian Alpine en 1912, 1913 y 1914, y los éxitos conseguidos con las motocicletas DKW contribuyeron a crear la imagen de la marca de los cuatro aros. Además, la experiencia adquirida ha servido para posicionar a Audi en cuanto a innovación y técnica, ratificando su filosofía.